Por: Lucero Mansilla
Desde el corazón de la Chiquitania hasta la densidad del bosque chaqueño, la artesanía representa mucho más que una labor manual: es el sustento económico y la expresión viva de la identidad cultural de decenas de mujeres rurales. Cada pieza elaborada no solo representa una fuente fundamental de ingresos para sus familias, sino también un testimonio de la historia, la identidad y la memoria cultural de sus pueblos, desarrollado en estrecha armonía con la conservación de los ecosistemas que les proveen las materias primas.
Esta riqueza se expresa en la diversidad de técnicas y saberes que coexisten en el Gran Paisaje Chaco Pantanal. Las mujeres del pueblo Weenhayek transforman la fibra de caraguatá en hilos para sus tradicionales llicas; las artesanas guaraníes emplean hojas de palma para elaborar canastos y accesorios de cestería; y, en la Chiquitania, semillas nativas como el paquió (Hymenaea courbaril) y el isotoúbo (Sapindus saponaria L.) se convierten en piezas de bisutería, junto con la tradición del tejido en telar.



En la Chiquitania, específicamente en el municipio de San José de Chiquitos, las artesanas organizadas en asociaciones rescatan y transmiten saberes ancestrales. A través del tejido chiquitano, incorporan referencias del mestizaje barroco–renacentista heredado de las misiones jesuíticas, con sus formas, colores barrocos y gamas cromáticas características. Así, crean neceseres, monederos, billeteras, carteras y otros productos que acercan la historia y el arte chiquitano a la vida cotidiana.
La asociatividad y el trabajo organizado han sido determinantes para potenciar este impacto, permitiendo a las artesanas fortalecer sus estructuras comunitarias, acceder a capacitaciones y asumir pedidos de mayor escala para diversas instituciones. Reconociendo el valor de esta labor como un medio de vida sostenible, el Proyecto TEKOVE, impulsado por la alianza entre NATIVA y AVSF, acompaña a las asociaciones mediante el fortalecimiento de capacidades técnicas y de gestión. Este proceso busca optimizar los estándares de calidad, incorporar innovación en el diseño y brindar herramientas de educación financiera que permitan transparentar los costos y fijar precios justos y competitivos, garantizando siempre la preservación de la esencia cultural de cada pieza.



Durante la presente gestión, este acompañamiento incorpora cursos cortos en gestión organizacional, control de procesos, colorimetría aplicada, identidad visual, comunicación y marketing digital, además de planes de negocios. Estas herramientas permiten que las artesanas documenten sus productos, mantengan una calidad constante, desarrollen paletas de color con identidad chiquitana y comuniquen mejor el valor de cada pieza a potenciales clientes.
Más que vender un objeto, las artesanas ofrecen una historia: la de sus manos, su territorio, sus familias y una cultura que permanece viva. Fortalecer la artesanía significa reconocer el trabajo de las mujeres rurales como un medio de vida digno, impulsar su autonomía económica y contribuir a que la conservación del Gran Paisaje Chaco Pantanal vaya de la mano con oportunidades sostenibles para las comunidades.